Guía para matricular un negocio en Francia

Ofrecemos acceso gratuito a 18 artículos que recopilan todos nuestros consejos a los líderes de negocios que quieren responder a esta pregunta:

"Cómo matricular un negocio en Francia en 2021 ?"

Conquerir el mercado francés con una oficina de representación

La oficina de representación es la solución más fácil para una compañía extranjera que quiere implantarse en el mercado francés.

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La mejor estrategia para implantar una filial en Francia.

Las empresas extranjeras que quieren conquerir el mercado frances tienen dos opciones:

  • la creación  de una estructura comercial estable, con una personalidad juridica y fiscal propria : una filial o sucursal,

  • el recorrido a una dirección virtual : una oficina de representacion o una oficina de enlace.

La oficina de representación tiene una sola función, está destinada a representar y promover la imagen, y preparar la implantación de la sociedad en Francia. No tendra relaciones comerciales.

No hay que confundir la filial con la oficina de representación. La diferencia principal es que no dispone de personalidad juridica.

Estatuo juríco de la oficina de enlace

La oficina de enlace no tiene personalidad jurídica. Así que no hay ninguna distención entre el patrimonio de la empresa de cabeza, ni de nominación social o comercial. Si dificultades financiaras aparecen, la empresa de cabeza serán directamente hechas a ella.

El objeto de su oficina siendo la representación comercila podrá ser realizada. Por eso mismo, todas las facturas y contratos deberán ser transmitidas a la empresa de cabeza para ser firmadas.

Sin embargo, si viene a ejercer una actividad comercial, será asimilada a un establecimiento instalado así que será sometida a las mismas obligaciones jurídicas, fiscales y financiarías que una sucursal.

¿ Como abrir una oficina de representación en Francia ?

Las formalidades para crear una oficina de representación son mínimas.

Para abrir una empresa, algunas formalidades son a realizar :

  • encontrar un centro de negocios para obtener una dirección comercial (officina virtual)
  • una simple declaración de existencia puede ser realizada cerca de un centro de formalidades en empresas de la cámara del comercio e industria competente. Esa formalidad les da un numero Siren y Siret..
  • pero en realidad, aunque no tengas actividad comercial, está recomendado inmatricular su negocio al registre de comercio y sociedades (RCS en Francia), para obtener el Kbis. El documento esta exigido en las relaciones con otras personas (banco, proveedores, aseguradores, ...). Los papeles exigidos serán los mismos que para una sucursal.
  • si trabajadores son empleados en una oficina de enlace que no está registrada al RCS, las formalidades declarativas, y el pago de las cotizaciones deberán efectuarse a un organismo único : l'Urssaf del Bas-Rhin.
  • cuando la oficina de enlace esta registrada al RCS, las formalidades deberán ser cumplidas al Urssaf del departamento de implantación.

El funcionamiento

Como la oficina de representación no tiene personalidad jurídica propia, su funcionamiento es aliviado en diversas áreas.

La oficina de enlace no tiene por qué tener una contabilidad.

No concluye ninguna venta y no ofrece directamente ningún servicio a los clientes de la compañía extranjera, no esta sometida al impuesto sobre las sociedades en Francia.

Tampoco está sometida a la TVA. La sociedad extranjera puede pedir la restitución de la TVA de cualquier costo de instalación y de fondos de la oficina de enlace, en el contexto del procedimiento de las sociedades extranjeras no establecidas en Francia.

No ejercen ninguna actividad de natura profesional, la oficina de enlace no está sometida a la contribución económica territorial (CET).

Un representante legal gestiona una oficina de enlace, solo o con un equipo. Puede ser empleado o no de la empresa de cabeza. Si hay deudas, por mal gestión o infracción penal, solo la empresa de cabeza será responsable, ninguna responsabilidad jurídica o penal puede ser contratada en contra del representante.


En conclusión, la oficina de representación puede ser la buena solución para una sociedad extranjera que le gustaría introducirse en el mercado frances. Podrá por depués si la empresa lo necesita cambiar la forma de implantación, hacia una sucursal o filial.


Autres ressources:

Guide des formalités pour immatriculer un bureau de représentation (identiques aux pièces demandées pour une succursale) : https://www.infogreffe.fr/registre-commerce/immatriculation-succursale-societe-etrangere.html

 


¿ Cómo crear una empresa en Francia ?

Varias formalidades son necesarias para poner en marcha un negocio en el pais. Las etapas del proceso como la reflexión de un plan de negocios son muy importante para crear una empresa.

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Francia, y en particular su capital, Paris, es un lugar famoso, representando uno de los destinos turísticos preferido de muchos. 

Francia es también uno de los países más valorado del mundo en lo que a sectores como la moda, la cocina o el perfume se refiere. Por ello, no es una sorpresa que poseer una oficina en el país le hará ganar considerablemente en visibilidad internacional.

Además, el país presenta una serie de ventajas a la hora de montar un negocio, ente las que podemos subrayar la relativa facilidad en cuanto a los procesos burocráticos a seguir en comparación con otros países europeos, las diversas formas jurídicas entre las que elegir para que se adapte mejor a tu idea de empresa, el ambiente emprendedor de la capital, el número de opciones de financiación disponibles, la suficiente facilidad para encontrar trabajadores cualificados y competentes, así como el hecho de tratarse de una de las potencias económicas de Europa.

Para poner en marcha un negocio, cabe destacar que montar una empresa no es una decisión que deba tomarse a la ligera ya que, en teoría, debería tratarse de un proyecto a largo plazo. Por tanto, es importante conocer los pasos a seguir para crear una compañía en el país y comenzar de la manera correcta.

LA IDEA INICIAL

Su idea puede ser completamente nueva o existir en el mercado pero, en cualquier caso, debe hacerla diferente e innovadora para atraer la atención de los consumidores a su negocio. Para las ideas de su negocio, necesitará hacer un estudio de mercado para examinar si gozará de aceptación por parte de su público potencial, que acciones está llevando a cabo su competencia, de haberla, para atraer clientes, como puede usted ser igualmente competitivo, etc.

Una vez tenga su idea, una de las primeras cosas que puede hacer es protegerla. Para ello puede, por ejemplo, pensar el nombre de su negocio (y también asegurarse de que no está registrado) y una vez encontrado, adquirir el dominio en Internet en caso de estar disponible.

CREAR UN PLAN DE NEGOCIOS

Para poner en marcha su empresa, necesitará reflexionar sobre el camino a seguir para desarrollar su negocio y recoger todas sus ideas en un plan de negocios (plan de empresa), que no solo será útil para usted, sino que también podrá presentarlo (y en la mayoría de ocasiones se le solicitara) a accionistas e inversores en el futuro.

A grandes rasgos, su plan de negocios debe incluir lo siguiente:

  • El análisis de mercado mencionado anteriormente identificando la competencia, el posible grado de aceptación, etc.
  • Los objetivos de la empresa a largo, medio y corto plazo.
  • Los clientes meta de su negocio.
  • El presupuesto necesario para su empresa y una estimación del tiempo que le llevara generar beneficios.
  • La estrategia de fidelización de clientes a seguir.

Tras la redacción del plan de negocios, puede preséntaselo a inversores privados, tales como bancos, solicitar alguna ayuda pública (en Francia existen fondos para la innovación, creación de empresa o adquisición de negocio) o crear una campaña de financiación colectiva.

INFORMACION SOBRE EL MERCADO FRANCES

Para aprender más sobre el mercado frances puede tener acceso a la plagina web del INSEE, tiene por misión de colectar, analizar y transmitir información sobre la economía y sociedad francesa.

El Instituto National Frances de Estadisticas y Economicas de Estudios es una Dirreción-ejecutiva del ministerio para la economía y la financia. INSEE opera con profesionalidad totalmente independiente.

ELEGIR UNA FORMA JURIDICA

Tras haber analizado los factores relativos a las expectativas de crecimiento de su empresa, la cantidad de miembros que podrán formar parte de ella, la posibilidad o no de tener una participación externa, el capital que está dispuesto a invertir en el negocio… es hora de elegir la forma jurídica de su empresa. En Francia, existen más de 15 tipos de formas jurídicas, lo cual hace la decisión parezca más difícil.

Los tres tipos de formas jurídicas son:

  • Empresa individual : un socio único, no tiene patrimonio diferenciado del persona.
  • Empresa unipersonal : un socio único, su responsabilidad es limitada a la empressa.
  • Empresa con multiple asociados : sociedad con varios asociados, la sociedad puede ser con responsabilidad limitada, anónima, por acciones simplificada, o a un nombre colectivo.

El tipo de empresa más popular es SARL (asociados múltiples con responsabilidad limitada); SAS(asociados multiples por acciones simplicada); y filial, para extender un negocio ya existen en Francia.

En este momento, deberá también crear unos estatutos de empresa por escrito que servirán como base legal para la constitución de su negocio.

Además, según la forma jurídica elegida, deberá establecer el capital inicial a invertir en su empresa, que en Francia puede comenzar a partir de 1 € según la forma jurídica.

¿DÓNDE ESTABLECER EL DOMICILIO SOCIAL?

El siguiente paso es elegir donde establecer el domicilio social de la empresa. En Francia, existen tres posibilidades:

  • Usar una dirección personal siempre y cuando se disponga de una en el país.
  • Comprar o alquilar un local en Francia, el cual deberá anotar como parte de su presupuesto a la hora de buscar inversores.
  • Utilizar los servicios de domiciliación de un centro de negocios que le proporcione una dirección de prestigio aunque ni siquiera esté establecido en el país.

Preste atención a la dirección de su negocio, pues será la primera cosa que vean sus clientes.

FORMALIDADES PARA EL REGISTRO DE SU EMPRESA

Una vez que el negocio que concibió vaya tomando forma, tendrá que crear un dosier para poder registrar su empresa y así operar legalmente y dar a conocer su existencia. Este dosier deberá incluir:

  • El nombre de la empresa.
  • La forma jurídica.
  • Los estatutos de la compañía firmados por todos los miembros.
  • La cantidad de capital para su constitución.

A los estatutos firmados por todos los miembros, hay que añadir/

  • Los formularios requeridos ("formulaires cerfa") debidamente cumplimentados.
  • Una copia del anuncio legal, que es una publicación obligatoria que recoge la creación de la empresa en un periódico que ofrezca este servicio.
  • La copia del documento de identidad del director.
  • Un contrato de domiciliación.

Una vez tenga toda la documentación pertinente, deberá registrarse en el Centre de Formalités des Entreprises” correspondiente al domicilio social de su empresa. En la mayoría de casos, puede completar este proceso electrónicamente, tras lo cual recibirá su número SIREN o SIRET, que es el equivalente francés del número de identificación fiscal (NIF).

Si no está del todo seguro de los procedimientos para obtener su documentación y necesita asesoramiento para tomar decisiones de carácter jurídico, no dude en contactar con un profesional que conozca las regulaciones francesas.

COMIENCE SU ACTIVIDAD PROFESIONAL

Cuando su empresa esté registrada en el Tribunal de Comercio (registro mercantil), obtendrá el denominado número “K-bis”, que le habilita a llevar a cabo una actividad empresarial legalmente en Francia.


El centro de formalidades de empresa (CFE)

Para ayudar en el proceso de las diferentes formalidades que tendra con la creación de su empresa tiene un centro de formalidades burocraticas para facilitar el proceso.

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El propósito del Centro de formalidades de empresa es acelerar, facilitar y simplificar las formalidades burocráticas.

En Francia, se los conoce como Centres de formalités des entreprises o CFE, que no debe confundirse con la cotisation foncière des entreprises, que comparte sus siglas. Estos centros permiten a las empresas de cualquier tipo (EURL, empresas individuales, sociedades anónimas, etc.) registrar a través de una sola ventanilla todos los documentos y declaraciones relativas a la creación o la reanudación de una actividad, a cualquier modificación en la situación de la empresa (por ejemplo, el cambio de nombre, de actividad principal, etc.) y al final de su actividad (liquidación).

Por lo tanto, los CFE evitan que las empresas se vean obligadas a repetir los mismos pasos en todos los distintos organismos donde deben declararse (INSEE, URSSAF, RCS, servicios tributarios, Registro del tribunal de comercio, etc.).

Competencias de un centro de formalidades de empresaria

El objetivo principal de un CFE es constituir una ventanilla única para las formalidades oficiales relativas a las empresas. Tras recibir y verificar el dosier de una empresa, el CFE se encarga de enviarlo a las instituciones pertinentes. Es importante saber que el CFE también está presente en Internet, por lo que todo el proceso de creación de empresa se puede hacer en línea.

Al crear un negocio, un empresario debe primero hacer una solicitud al CFE del que depende para poder declarar su actividad mediante un formulario P0 (para personas físicas) o un formulario M0 (para empresas con múltiples asociados).

Dicha declaración sirve para proporcionar toda la información sobre la actividad de la empresa y debe presentarse durante los primeros 15 días de actividad. Además, el régimen fiscal al que estará sujeta la empresa también debe mencionarse en la misma.

Una vez que se deposita la declaración de existencia, el CFE emite un acuse de recibo de depósito del dosier de creación de empresa (en francés, récépissé de dépôt de création d'entreprise o DRDCE) al director de la empresa de forma inmediata y gratuita, tras lo cual transmite la declaración a todos los organismos que deben encargarse de ella: la URSSAF, el registro del Tribunal de comercio, el INSEE, etc. Este acuse de recibo permanece vigente hasta que el organismo pertinente envíe una notificación de registro, proceso que tarda un máximo de un mes.

Una vez que todos los documentos están debidamente registrados, la empresa obtiene:

  • El registro en el organismo oficial competente según la naturaleza de la actividad de la empresa (por ejemplo, una empresa que realiza una actividad comercial estará, por lo tanto, sujeta al registro del Tribunal de comercio).
  • Los identificadores de la compañía asignados por el INSEE (números SIREN y SIRET, código APE);
  • La asignación de un NIF por parte del Servicio de impuestos a la empresa (conocido como SIE), que es esencial para toda transacción comercial dentro de la Unión Europea.

Sin embargo, aunque el CFE normalmente es efectivo en el proceso de creación de empresa, es menos eficiente en lo que a cambios en la actividad o liquidaciones de la empresa se refiere, en cuyo caso a menudo tienen que ponerse en contacto directamente con los organismos en cuestión.

Aunque el CFE sirve para centralizar todos los documentos de una empresa y enviarlos a las instituciones pertinentes, no es su ámbito, bajo ningún concepto, ocuparse de las formalidades que conciernen al propio empresario, como por ejemplo:

Los tipos de centros de formalidades de empresa

Dependiendo de la naturaleza de la actividad llevada a cabo, como se mencionó anteriormente, el CFE competente variará. En Francia, hay cinco tipos diferentes:

  • CFE de la Cámara de Comercio e Industria (conocida por sus siglas como CCI), que es competente para compañías dedicadas a actividades comerciales o artesanales que tengan más de 10 empleados.
  • CFE de la Cámara Artesanal (CMA por sus siglas), que se ocupa de las actividades artesanales a menos que la compañía tenga más de 10 empleados, en cuyo caso es competencia del CCI.
  • CFE del Registro del Tribunal de Comercio: está a cargo de la mayoría de las empresas creadas en Francia, como las sociedades civiles (como una SCI), agentes comerciales, etc.
  • CFE de la URSSAF, que se ocupa de profesiones liberales o independientes tales como abogados, arquitectos, ingenieros, autores, etc.
  • CFE de la Cámara de Agricultura que, como su nombre indica, es responsable de las actividades relacionadas con la agricultura o la ganadería.

Los 3 tres tipos de aportaciones al capital social en Francia

Si son varios socios o accionistas hay diferentes aportaciones para constituir un capital social. Las aportaciones en efectivo, las aportaciones en especie, y las aportaciones en industria.

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Para crear una empresa en Francia, los socios o accionistas tienen que poner una cierta cantidad de propiedades a disposición de la empresa para constituir el capital social.

Este depósito de propiedades se conoce como aportaciones (apports en francés) y existen tres tipos principales: aportaciones en efectivo, aportaciones en especie y aportaciones en industria.

A cambio de estas aportaciones, los asociados reciben una cantidad proporcional de acciones: partes sociales (en el caso de una SARL o de una EURL) o acciones bursátiles (por ejemplo, en el caso de una SAS o de una SASU). El monto de cada aportación definirá la distribución de acciones entre los asociados o accionistas.

Aportaciones en efectivo

La aportación en efectivo es un depósito de dinero realizado por los asociados para crear el capital social de la empresa. Esta se realiza en el momento de la creación de la empresa y debe depositarse en la cuenta bancaria de la sociedad, en la "Caisse des dépôts et consignations" (un organismo francés creado para inversiones, que puede traducirse simplemente como Fondo de Depósitos) o mediante el uso de los servicios de un notario. El importe total se suspenderá hasta que el registro de la empresa sea efectivo, lo que se justifica por medio del extracto K-bis. Sin embargo, es posible optar por una versión parcial de dicha aportación. Al hacerlo, los asociados tienen derecho a proporcionar, en el momento de la creación de la empresa, tan solo el 20 % del capital previsto para la SARL y el 50 % para la SAS. Dicha acción se conoce como "liberación de capital" una vez se haya depositado el monto total del capital social. Los términos para determinar las aportaciones en efectivo deben ser establecidos en los estatutos de la empresa.

Aportaciones en especie

Las aportaciones en especie pueden tomar formas muy diferentes. Los bienes afectados por la aportación en especie son, por ejemplo, las mercancías de la empresa, sus bienes inmuebles, la propiedad comercial, etc.

Estas aportaciones constituirán el capital de una empresa después de realizar una evaluación para determinar el valor de cada una de ellas. De hecho, si bien es simple evaluar una aportación en efectivo (es decir, en dinero), la contribución en especie requiere una evaluación preliminar que luego se traducirá en una equivalencia determinada en número de acciones mediante un tratado de aportación. A menudo existe la necesidad de un comisionado de aportaciones, sin embargo, requerir este servicio significa que el coste de comenzar la compañía será mayor. No obstante, como excepción, los asociados de una SARL pueden decidir por unanimidad no recurrir a un comisionado de aportaciones si cumplen estas dos condiciones:

  • La contribución en especie no supera los 30 000 euros.
  • El valor total de las aportaciones en especie no supera la mitad del capital social.

Aportaciones en industria

Una aportación en industria es una contribución determinada por el trabajo de los asociados o accionistas, y se materializa mediante la provisión de los asociados de sus conocimientos técnicos, su trabajo o los servicios que brindan y que benefician a la empresa. Sin embargo, este tipo de aportación no se usa con frecuencia.

A diferencia de los otros dos tipos de constitución de capital social, la aportación en industria no genera el capital social de la empresa de por sí, pero les da a los asociados la posibilidad de obtener acciones bursátiles o participaciones sociales. Las aportaciones en industria se registran en los estatutos de la empresa, donde se indica a qué asociado corresponde una determinada aportación. En cualquier caso, el asociado afectado sigue participando en las decisiones de la empresa mediante su derecho a voto y, además, también tiene derecho a la parte de las ganancias y los activos netos. De hecho, la contribución en la industria proporciona varios derechos a los asociados, pero también representa obligaciones adicionales, ya que son responsables de las pérdidas que puedan ocurrir.


Los numeros SIREN y SIRET

Los números SIREN y SIRET son muy importantes en la creación y gestión de su empresa. Le seran necesarios a la largo de la actividad del negocio.

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Las empresas francesas son identificadas por la administración y los organismos públicos gracias a dos números, el SIREN y el SIRET.

Los números SIREN y SIRET son emitidos por el Instituto Francés de Estadística y Estudios Económicos (conocido en Francia como Institut national de la statistique et des enquêtes économiques o INSEE. Cabe señalar que el identificador SIREN o SIRET se aplica no solo a las empresas dedicadas al comercio, sino también a los profesionales y empresas artesanales, asociaciones, uniones profesionales o negocios relacionados con la administración.

El número de SIREN

Cuando se crea una empresa en Francia, el INSEE asigna, una vez que está registrado en el directorio Sirene, un identificador único llamado (que por sus siglas en Francés significa Système d'identification du répertoire des entreprises y se puede traducir como "Sistema de identificación del directorio comercial"). ) Este identificador es único y lo utilizan todos los organismos públicos y administrativos en sus relaciones con la empresa.

Consiste en un número de 9 dígitos que identifica a la empresa según su orden de registro en el directorio de Sirene.

El número  es siempre el mismo durante toda la vida de la empresa y no puede modificarse. Con respecto a su supresión, solo puede ocurrir en los siguientes casos:

El número SIRET

El número SIRET (por sus siglas en francés quiere decir Système d’Identification du Répertoire des Établissements y puede traducirse como "Sistema de identificación del Directorio de Establecimientos") corresponde a los 9 dígitos del número SIREN seguidos de 5 dígitos adicionales (llamados "NIC" por Numéro Interne de Classement o "número interno de clasificación"). Estos últimos 5 dígitos hacen referencia y permiten identificar la sede social y, en su caso, los diferentes establecimientos secundarios de una empresa.

Cada empresa tiene un solo número de SIREN, pero hay tantos NIC como establecimientos, es decir, tantos números de SIRET como establecimientos.

¿Cómo obtener los números SIREN y SIRET?

En el momento de su creación, todas las empresas deben enviar un formulario de registro a través de Internet, por correo o personalmente en su centro de formalidades de empresa (CFE) correspondiente, que a su vez lo envía al Registro de Comercio y Empresas (RCS), así como al INSEE. Una vez que la empresa está efectivamente registrada, recibe un número SIREN que, como se mencionó anteriormente, es único y permite su identificación. Una vez asignados, el INSEE registra los números  en un directorio conocido como Sirene (que significa Système d’identification du Répertoire des Entreprises et de leurs établissements y que puede traducirse como "Sistema de identificación del directorio comercial y sus establecimientos"). Tan pronto como el registro de una empresa entre en vigencia, el INSEE le envía un certificado de registro en el directorio Sirene, el cual contiene la siguiente información:

  • El número SIREN, que identifica a la empresa.
  • El número SIRET, que identifica cada establecimiento de la empresa.
  • El código APE (activité principale exercée), que identifica la rama de actividad de la empresa. Este código se usa para asuntos puramente estadísticos, aunque debe aparecer en todos los documentos legales de la compañía.

Es importante saber que es el número de SIREN el que autoriza a la empresa a emitir facturas (y a operar legalmente en el mercado). Para obtener sus números, la empresa debe registrarse en el CFE del departamento donde está ubicada su sede social. Tanto sus números SIREN como SIRET se mencionarán en el extracto K-bis de la empresa, que es un documento oficial que certifica la legalidad de la empresa y que se obtiene después de su registro.

Hay que tener en cuenta que un extracto K-bis hace referencia al documento oficial enviado a una persona moral, mientras que en el caso de personas físicas, se denomina extracto K, aunque el documento contiene la misma información y tiene los mismos efectos legales.


La inscripción de una empresa en el RCS

El resgistro de comercio y sociedades es un organismo que centraliza todas las empresas del pais. Pero quien debe registrarse, cuales son las consecuencias de no haberse registrado, cuales son los plazos para registrar su empresa, cuento cuesta.

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El Registro de comercio y de sociedades es un organismo que pertenece al Tribunal de comercio y que se emplea para registrar empresas.

El RCS se conoce en Francia como “Regristre du commerce et des sociétés”, o “RCS” por sus siglas, y el objetivo de dicho organismo es el de centralizar toda la información jurídica de las empresas que operan en el país en un único registro, así como informar de su existencia al público. Si une empresa no está inscrita en el Registro de comercio y de sociedades no existirá a efectos legales.

El RCS condiciona los derechos de las empresas registradas en él y regula su actividad profesional al dar a conocer su existencia.

¿Quién debe registrarse en el RCS?

Cualquier empresa que desempeñe una actividad comercial, ya sea una persona física o una persona moral, debe registrarse o bien en la Cámara de comercio e industria, o bien en el Tribunal de comercio (en el RCS en este caso, ya que es el organismo encargado). Por otra parte, las sociedades de derecho civil (tales como la sociedad limitada inmobiliaria o la sociedad de cartera) solo se pueden registrar en el Tribunal de comercio.

Existen, no obstante, dos excepciones en las que el registro en el RCS no es obligatorio: En el caso de un agente comercial y en de una EIRL (un tipo de empresa individual a responsabilidad limitada). Esto se debe al hecho de que ambas categorías ya cuentan con sus propios organismos de registro específicos.

Las empresas deben elegir su RCS de acuerdo al domicilio social de su sede, es decir, el registro se debe hacer en el organismo que opere en la prefectura donde el establecimiento principal esté ubicado. Además, de haber alguno, los establecimientos secundarios también se deben incluir en el registro.

La solicitud de registro es uno de los pasos en la creación de una empresa y ésta se realiza mediante el formulario M0 (para personas morales) o el formulario P0 (para personas físicas). Una vez se ha completado el registro, la empresa obtiene:

  • Un número SIREN, que consta de nueve cifras.
  • Un número RCS, que incluye la mención RCS, el municipio del RCS correspondiente, la letra “A” (para personas físicas), “B” (para sociedades comerciales), “C” (para grupos de interés económico o GIE) o “D” (para sociedades civiles) y, para completarlo, el número SIREN. Así pues, en el caso de una SASU con sede en París, el número RCS seria parecido al siguiente: RCS Paris B 123456789.
  • Un extracto K-bis que presenta toda la información de la empresa. Las personas físicas, por su parte, obtienen un extracto K, que en esencia contiene la misma información que el K-bis.

Los números SIREN y RCS, junto al domicilio social de la sede de la empresa y su forma jurídica deben aparecer publicados en todo documento legal que emita la sociedad (por ejemplo, un contrato), así como en la página web de la empresa de tener una.

Al hacer una solicitud correcta de registro de la empresa, el RCS hará una publicación en el BODACC, si bien la misma no es necesaria en el caso de las empresas individuales ni las sociedades unipersonales como las EURL o las SASU. Dicha publicación es automática para el resto de empresas y se hace para informar oficialmente sobre la creación de la empresa o cualquier cambio que afecte a la misma.

¿Cuáles son las consecuencias de no haberse registrado?

Una empresa que realice una actividad comercial sin habérselo comunicado al RCS pertinente no está operando de forma legal. Si se detecta la actividad, un juzgado puede decretar una ordenanza que dictamine el pago de una pena.

Por otra parte, si la empresa proporciona de manera intencionada información errónea o incompleta al registrarse, se le puede exigir el pago de una sanción de hasta 4 500 euros y el director puede verse sometido a una pena de prisión de seis meses y la suspensión de su derecho a dirigir una empresa.

¿Cuáles son los plazos para registrar una empresa en el RCS?

Una empresa individual debe haber completado su registro en un plazo máximo de 15 días tras el comienzo de su actividad profesional. Por otra parte, si la persona física que gestiona la empresa individual así lo desea, también puede registrar la empresa hasta un mes antes de comenzar a funcionar.

Con respecto a una persona moral, no existe un plazo ni mínimo ni máximo para completar el registro. Sin embargo, normalmente se realiza tan pronto como sea posible una vez que los asociados hayan firmado los estatutos de la empresa, se haya publicado un anuncio legal en un periódico autorizado (llamados JAL en Francia) y se haya depositado el capital de constitución de la empresa.

¿Cuánto cuesta el procedimiento?

El registro de una empresa individual en el RCS tiene una tarifa de 28,68 euros. Para los empresarios autónomos, por su parte, la formalidad no tiene coste alguno, aunque es obligatorio realizarla.

Para las personas morales, la cuota de registro es de 41,50 euros. Sin embargo, deben añadir a este coste el del resto de formalidades que tendrán que llevar a cabo para poder registrar la empresa, además del IVA correspondiente a cada uno de ellos. Los pagos son, a parte del registro en el RCS, la publicación en el BODACC, la publicación del anuncio legal para aquellas formas jurídicas que lo requieran y el registro en el instituto francés de propiedad intelectual (INPI).


El anuncio legal

Un anuncio legal es un articulo en un periodico especifico. Es obligatorio a la creación de cualquier empresa pero también se utiliza de otras cisconstancias.

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Un anuncio legal es una publicación para mencionar la información relativa a la actividad de una empresa.

Los anuncios legales deben aparecer en un periódico autorizado a publicarlos (conocido como JAL en Francia), el cual debe distribuirse en el área donde se encuentre la sede social de la empresa (puede tratarse de un jornal local, regional o nacional).

La gran mayoría de anuncios legales reflejan la vida de las empresas. Dichas empresas van desde una pequeña sociedad unipersonal de responsabilidad limitada (llamada EURL) hasta una gran sociedad anónima (SA), que cotiza en bolsa. Publicar un anuncio legal no siempre es obligatorio, como es el caso de las empresas individuales. Dicha publicación se puede evitar en ocasiones, si bien considerando las formalidades de creación de una empresa, es necesario informar a los terceros sobre la vida de la sociedad, lo cual se hace generalmente mediante el anuncio.

¿Cuándo publicar un anuncio legal?  

La primera publicación de un anuncio legal que hace una empresa es en el momento de su creación, tras haber redactado los estatutos. Independientemente de cual sea la forma jurídica elegida (EURL, SARL, SASU, SCI…), las formalidades para registrar la empresa incluyen la publicación de un anuncio legal en un periódico autorizado que se distribuya, como ya mencionamos anteriormente, al menos de forma semanal en el departamento de la sede social de la empresa.

Otras situaciones que requieren la publicación de un anuncio legal, la cual tiene que solicitar el propio director de la empresa o cualquier persona que tenga el poder para representarlo, se dan cuando, por ejemplo, se transfiere la dirección de la sede social de la empresa, hay un cambio de asociados o directores, se modifica la actividad principal de la compañía o su razón social, etc.

Además, es obligatorio hacer dos publicaciones en un jornal habilitado en la mayoría de procedimientos que supongan la pausa temporal de la actividad profesional de la empresa o su cierre definitivo. La primera publicación se hace para indicar que la actividad ha cesado por el momento, mientras que la segunda es para, según el caso, indicar el fin o la venta de la empresa o para informar sobre la decisión de retomar la actividad. Estos procedimientos incluyes, por ejemplo, el proceso de disolución y liquidación o de “mise en sommeil”.

Los anuncios legales pueden aparecer en un diario nacional habilitado, como Les Echos o Le Parisien, o en otros periódicos regionales como La Gazette du Val d’Oise, siempre y cuando la sede este ubicada en el departamento. Muchos periódicos solicitan la autorización para poder publicar anuncios legales por lo que una comisión, bajo el control de la autoridad prefectoral en cuestión, se reúne cada año para estudiar las candidaturas y decidir la lista de jornales habilitados durante el año siguiente. Esta lista se publica cada 15 de diciembre y se puede encontrar en línea.

Una vez se haya publicado el anuncio, recibirá por correo postal dos documentos: un certificado legal de la publicación en el jornal (este documento es auténtico y es el que da al anuncio valor a efectos legales) y una copia del propio periódico incluyendo el anuncio legal.

El contenido de un anuncio legal

La información que debe aparecer obligatoriamente en cualquier anuncio legal y que constituirá su contenido para hacer una publicación valida es, dependiendo del tipo de empresa, la siguiente:

  • La razón social de la empresa, su acrónimo y su logo.
  • La forma jurídica.
  • La cantidad de capital de constitución.
  • La dirección de la sede social, que se puede atestar mediante un contrato de domiciliación, un contrato de arriendo, etc.
  • La actividad que la empresa llevara a cabo (a resumir en pocas palabras para reducir el coste del anuncio legal).
  • La duración de la empresa (normalmente hasta un máximo de 99 años).
  • Identificación del registro de comercio y sociedades (llamado RCS en Francia) correspondiente a la empresa en cuestión.
  • Nombres y direcciones completas de los directores y otros asociados (en el caso de las SAS y las SASU) que tengan poder de decisión en la empresa.

La información a incluir en el anuncio legal procede de las siguientes fuentes:

  • Los estatutos de la empresa.
  • Las decisiones tomadas en asamblea general o por el asociado único, dependiendo del caso de cada empresa.
  • Cualquier otro documento legal disponible (el extracto K-bis, por ejemplo).

En lo referente a la apariencia de un anuncio legal, la ley estipula un formato estándar ya que no se trata de un anuncio comercial. Todo anuncio legal adopta el estilo del periódico en el que aparezca. Todo jornal tiene un modelo que se aplica al texto al insertarlo. Las únicas posibilidades de personalización de un anuncio legal son el uso de mayúscula y resaltar algunas partes del texto en negrita, como el nombre de la empresa.

El precio de un anuncio legal está fijado por la ley, por lo que no cambia en función del periódico elegido. No obstante, el precio varía de acuerdo a su longitud (el precio es por línea de texto, por lo que a mayor longitud, mayor coste). En general, dicho coste va de 125 a 225 euros sin IVA.


La empresa individual

Hay diferentes formas juridicas cual elegir para una empresa aqui veremos el de la empresa individual.

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Una empresa individual se refiere, en Francia, a un tipo de sociedad sin persona moral.

Esto quiere decir que está constituida por un solo miembro o persona física, que será el único asociado a la par que director de la empresa individual. De ninguna manera está permitido que un tercero acceda a la dirección de una empresa individual.

En Francia existen tres tipos de empresa individual: los empresarios autónomos, las microempresas y las empresas individuales de responsabilidad limitada (llamadas en Francia, por sus siglas, EIRL). No obstante, los dos primeros tipos mencionados se consideran hoy en día lo mismo.

Las empresas individuales son una de las formas jurídicas preferidas de los creadores de empresa sin socios en Franca debido a la facilidad para ponerlas en marcha, la reducción significativa de los procesos administrativos y los menores gastos de creación. Cabe destacar que, en general, las empresas individuales están pensadas para empresarios sin grandes cifras de ingresos derivadas de sus actividades profesionales y el número de empleados que pueden contratar es limitado. Si un empresario individual tiene miras a conseguir una compañía más grande, una empresa unipersonal (una SASU o una EURL) son formas jurídicas más adecuadas.

Particularidades de la empresa individual

Casi cualquier tipo de profesional (liberales, comerciales, artesanos, agricultores, etc.) pueden elegir la empresa individual como forma jurídica, con la excepción de trabajadores de ciertos sectores financieros. El único requisito a considerar es que el creador (el emprendedor), mayor de edad y  en disposición de su capital, sea la única persona que dirija y tome todas las decisiones que conciernan a la empresa, aunque pueden contratar hasta diez empleados.

El gran atractivo de una empresa individual es la facilidad en lo relativo a todos los procedimientos administrativos. En lo que a creación de empresa se refiere, el registro de la empresa en su centro de formalidades (CFE en Francia) correspondiente es uno de los más rápidos y se puede llevar a cabo presentando un formulario P0 (el equivalente del formulario M0, pero en este caso, para personas físicas y no morales). La razón por la que el proceso es tan rápido es que, al haber tan solo una persona involucrada en la dirección de la empresa, no es obligatorio mantener ninguna asamblea general, ni redactar unos estatutos de empresa, ni depositar ningún capital de constitución de empresa en una cuenta bancaria (este tipo de empresa en Francia no requiere capital). Sin embargo, es obligatorio tener un domicilio social en territorio francés y, como todo tipo de empresa, estar registrada en el SIRENE para obtener un NIF y un extracto K tras finalizar el registro.

Los libros de contabilidad de una empresa individual no se solicitan al final de cada ejercicio fiscal debido al hecho de que el patrimonio personal del director se confunde con el de la empresa, lo cual quiere decir que pasa a ser responsable y los acreedores pueden demandar su capital personal en caso de deuda, con la excepción de su residencia principal, que no se puede confiscar. Por otra parte, en el caso de una EIRL la situación es distinta, ya que normalmente se deposita una suma de dinero para hacer frente a las deudas de ser necesario, pero el patrimonio personal del empresario individual no está comprometido. Los directores de empresas individuales deben, no obstante, llevar el registro de la actividad económica en un libro mayor, un registro de ingresos y un registro de inventario.

Las empresas individuales pueden elegir entre tres regímenes de impuestos distintos: el impuesto sobre la renta (IR), el impuesto de sociedades (IS) o el llamado “micro” impuesto, diseñado particularmente para las empresas individuales y que, se supone, es más fácil de declarar. Cabe señalar que el único tipo de empresa individual que puede tributar mediante el impuesto de sociedades es la EIRL.

Por último, para liquidar una empresa individual, basta con presentar un formulario P4 debidamente cumplimentado al CFE correspondiente. El proceso de disolución y liquidación de la empresa se hará efectivo en ese momento de forma gratuita. En cualquier caso, la compañía tal y como existía no se puede transferir a un posible comprador, aunque se puede vender. Lo que no se puede transferir per se es la actividad profesional, ya que un tercero no tiene derecho a realizarla, pero sí puede comprar, por ejemplo, el nombre de la empresa.

Desventajas de las empresas individuales

Como ya mencionamos con anterioridad, en una empresa individual no hay distinción alguna entre el capital personal del empresario y el de la empresa ya que, sin duda, todo pertenece al empresario. Por tanto, es personalmente el responsable de las deudas. Además, de estar casado y no haber establecido un acuerdo de separación de bienes en un plazo máximo de dos años tras el matrimonio, los cónyuges también son susceptibles de responder a las deudas con su patrimonio personal.

En el caso de una EIRL, como dijimos, una suma de capital es necesaria para respaldar a la empresa, pese a que, en teoría, la cantidad inicial de constitución es un euro.

Asimismo, tras la aprobación de una ley a principios de este año, las empresas individuales deben declarar sus cifras de ingresos a la seguridad social. No obstante, los costes de la seguridad social son directamente proporcionales a los ingresos de la empresa y, por tanto, cuantos más beneficios genere, más altos son los impuestos.

Por último, cabe decir que no existe ninguna devolución del IVA por compras relacionadas con la actividad profesional para una empresa individual (por ejemplo, la adquisición de material de oficina).


El extracto CIF

Emitido por el Tribunal mercantil, el CIF (k-bis en francia) es el documento legal que le da derecho a ejercer su actividad.

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El llamado K-bis de una compañía es su carnet de identidad.

Se trata, de hecho, de un extracto de inscripción comercial emitido por el Tribunal de comercio. Está considerado como el único documento oficial capaz de probar la existencia legal de una empresa.

Pese a no tener una validez determinada, en la mayoría de casos para poder demostrar que se trata de un documento auténtico de cara a procesos administrativos, su antigüedad no debe superar los tres meses.

Contenido del documento

El extracto K o K-bis informa sobre la actividad de una empresa y recoge todas las menciones proporcionadas al registro de comercio y sociedades (conocido en Francia como RCS). Incluye la siguiente información:

  • Nombre del registro correspondiente;
  • Razón social de la empresa, acrónimo y logotipo;
  • Número de identificación (número SIREN) y código NAF;
  • Forma jurídica (SL, SA, etc.);
  • Suma total del capital de constitución de la sociedad;
  • Dirección de la sede social y del establecimiento principal y, de existir alguno, de todos los establecimientos secundarios en la Unión Europea o dentro de la zona económica europea;
  • Duración de la empresa (normalmente hasta 99 años);
  • Fecha de creación;
  • Dominio de la página web de la compañía;
  • Función, apellido, nombre de pila, fecha de nacimiento, municipio de nacimiento, nacionalidad y dirección del directos, accionistas, asociados o cualquier miembro involucrado en la gestión y dirección de la empresa;
  • Referencia de las autorizaciones requeridas para las profesiones reguladas.

Además, incluye todas las decisiones del Tribunal de comercio en lo referente a procesos de insolvencia: salvaguardias, recuperaciones y liquidaciones.

¿Cómo se obtiene un extracto K-bis?

La información provista en el extracto K-bis es pública. Por tanto, esto quiere decir que cualquier persona puede acceder a ella haciendo una petición para obtener el extracto de K-bis al registro correspondiente.

La solicitud de un extracto K-bis se puede hacer directamente por internet, por correo postal o físicamente en el RCS haciendo mención a:

  • La razón social de la empresa;
  • El acrónimo de la compañía;
  • El número SIREN.

Un extracto K-bis cuesta 2,96 € si se solicita físicamente en el registro, 3,96 € si se hace por correo postal y 3,70 € si se hace por vía electrónica.

El extracto K para empresas individuales

El K-bis solo afecta a las personas morales. Para las empresas individuales, existe el extracto “K” para declarar su existencia legal. La información que recoge un extracto K es la misma que en un extracto K-bis, pero no es un instrumento auténtico firmado por un notario. Toda nueva empresa individual obtiene un extracto K por correo postal.

Conclusión

Toda persona física (micro empresario) o persona moral (SL, SA, etc.) que lleve a cabo una actividad profesional o comercial se debe registrar en el RCS tras su creación. La falta de registro puede considerarse como un crimen de actividad encubierta.

El extracto K-bis permite a la empresa certificar su registro en el RCS a cualquier persona que lo solicite.


El “agrément préfectoral”

Para que un centro de negocios sea legal tiene que tener un "agrément préfectoral" es decir un authorización que le da derecho a ejercer su actividad.

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Para poder ejercer su actividad, es necesario que un centro de negocios tenga un "agrément préfectoral", que es una autorización de la policía de la prefectura.

Dicha autorización puede solicitarse al servicio de policía departamental en el que se encuentre la sede del centro de negocios o la sede de la policía si el centro en cuestión tiene su domicilio social en París. El "agrément préfectoral" debe renovarse cada seis años. Si el director del centro de negocios cumple con las condiciones de honorabilidad (por ejemplo, no se encuentra en una situación de quiebra personal), la autorización se concede generalmente sin complicaciones después de solicitarla a la prefectura pertinente.

El número de "agrément préfectoral" es importante para establecer un contrato de domiciliación entre una empresa y un centro de negocios. De hecho, desde 2012, todo centro de negocios que ofrezca un servicio de domiciliación debe proporcionar un número correspondiente al "agrément préfectoral" para que la domiciliación de las empresas en el centro sea válida. Sin este número, cualquier empresa que intente registrar su dirección será rechazada por el registro de comercio y de sociedades (RCS en francés).

Documentos para proporcionar para solicitar un "agrément préfectoral"

Para obtener el "agrément préfectoral", se requiere un dossier que incluya la siguiente información:

  • Un formulario de declaración debidamente cumplimentado. El formulario se puede encontrar en internet.
  • Una prueba de la disponibilidad del local (declaración catastral, plano del local o una descripción detallada con imágenes que la avalen).
  • Un documento que certifique que la empresa posee o arrienda las instalaciones.
  • Un certificado de honorabilidad del director del centro si es el único administrador. Si hay otros miembros en la dirección, accionistas o asociados con al menos el 25% de las acciones o votos en la empresa, también deberán presentar un certificado.
  • Una copia del DNI o pasaporte de los representantes legales, accionistas y asociados.
  • Una copia de los estatutos de la constitución de la sociedad (solo en el caso de una persona moral).
  • El número K-bis del centro.

Una vez que la policía haya aprobado la solicitud, se asigna número de "agrément préfectoral" al centro de negocios. Este número, que es la prueba de que la empresa puede ofrecer un servicio de domiciliación legalmente, debe aparecer en todos los contratos establecidos con las empresas que deseen utilizar la dirección del centro de negocios para sus compañías.

Conclusión

Es importante saber que ofrecer y ejercer un servicio de domiciliación sin el "agrément préfectoral" puede sancionarse con una multa de 7.500 euros o incluso con una pena de prisión de hasta seis meses.

Si el centro de negocios obtiene el "agrément préfectoral", el último paso antes de comenzar a ofrecer un servicio de domiciliación perfectamente legal es registrarse en el RCS pertinente, como cualquier otro tipo de sociedad en Francia.


El proceso de recuperación de un negocio

Comprar un negocio en dificultades para reestructurarlo es posible si sigue un proceso especifico. Varias personas estaran inbolucradas en el procedimiento para ayudar a relanzar la actividad económica.

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El proceso de recuperación de una empresa con dificultades es un procedimiento de reestructuración del negocio llamado “redressement judiciaire” en Francia.

A diferencia del proceso de salvaguardia, la empresa, efectivamente, ha cesado de pagar, pero todavía parece posible retomar la empresa y relanzar la actividad económica. El proceso es, en cualquier caso, muy similar al de salvaguardia y, del mismo modo, se puede aplicar a cualquier tipo de empresa.

¿Quién interviene en el proceso?

Las personas que intervienen en un proyecto de recuperación de la empresa son las mismas que en el caso de un proceso de salvaguardia, a saber, un juez designado, un mandatario y un administrador público. No obstante, puede darse el caso de que al director de la empresa se le deniegue la intervención en el proceso.

En general, un mandatario nombrado por el juez lleva a cabo el proceso. Este se encargará de vigilar su evolución y asegurarse de que la empresa pague su deuda en un periodo máximo de 10 años.

Al proceso se añaden otros profesionales legales, especialmente en caso de que la empresa tenga grandes ingresos (al menos tres millones de euros anuales), así como en caso de tener más de 20 empleados. Estos profesionales son, por ejemplo, un subastador o un agente juridicial. Al contrario que en el proceso de salvaguardia, en un proceso de recuperación es obligatorio nombrarlos.

Con respecto a la apertura del procedimiento, la pueden demandar:

  • El propio deudor (director de la empresa). Puede solicitarla cuando la compañía sea incapaz de pagar sus deudas, pero teniendo presente que no puede exceder un plazo de 45 días para pedirla.
  • Un acreedor que haya dejado de recibir sus pagos. Si un acreedor demanda un proceso de “redressement judiciaire”, se determinará una audición para escuchar a ambas partes. La empresa tendrá que explicar la razón de su deuda y, de ser el caso, proporcionar las pruebas necesarias para demostrar que sigue siendo solvente. El juez llamará a ambas partes en un periodo de 10 días tras la efectuación de la demanda.
  • Un fiscal.

Una vez se haya aprobado la solicitud para abrir un proceso de recuperación, el tribunal examinará las deudas de la empresa para asegurarse de que existe una posibilidad de relanzar la actividad. Si el futuro se presenta insalvable, se abrirá un proceso de liquidación judicial en su lugar.

Particularidades del proceso de recuperación

En el caso de un proceso de recuperación, a diferencia del de salvaguardia, el AGS (seguro para la garantía de salarios) interviene para asegurarse de que se respetan los derechos de los empleados

La empresa se pondrá inmediatamente a disposición para transferirla a cualquier tercero interesado en retomar y relanzar la actividad en caso de poder mejorar la oferta de los dirigentes actuales. Adicionalmente, el propio juez determinará los salarios del director y sus asociados, o cualquier persona involucrada en la gerencia de la empresa.

A diferencia del proceso de salvaguardia, durante la recuperación del negocio serán los expertos designados por el juez los que se encargarán de elaborar el inventario de las posesiones de la empresa, y no la propia empresa.

Durante el proceso de recuperación, las deudas pasadas contraídas por la empresa se ponen a un lado y se establece una nueva contabilidad para permitir que el negocio vuelva a funcionar. Dichas deudas se incluirán posteriormente en el plan de recuperación. No obstante, los pagos que sean excepcionalmente urgentes se deben abonar de inmediato.

En el proceso de recuperación, todas las vías legales para perseguir individualmente a la empresa están bloqueadas, lo cual quiere decir que los acreedores no pueden demandar sus beneficios.

Las fases del proceso de recuperación

Una empresa que solicita o a la que se le ha solicitado un proceso de recuperación debe proporcionar un dosier en el registro del Tribunal de comercio que refleje la situación contable exacta para que puedan estimar las posibilidades de supervivencia de la misma al final del plan de recuperación. Si se considera que existen posibilidades de superar la situación de insolvencia, se procede a abrir el proceso.

Tras pronunciar la apertura del proceso, el agente efectúa una verificación de las deudas y hace una publicación en el Bodacc. Los acreedores, tras esto, pueden reclamar en un plazo de 10 días tras la publicación si no están de acuerdo. Tras este periodo, la empresa se pone bajo un plan de recuperación en el que el agente determine los plazos de pago de dichas deudas en un máximo de 10 años.

No obstante, es importante recordar que los acreedores tienen dos formas para solicitar las deudas:

  • Que se abone una parte del total inmediatamente o,
  • Recibir la totalidad de la cantidad debida a lo largo de la duración del plan de recuperación.

Como ya hemos mencionado anteriormente, durante la duración de la fase de observación, los acreedores no pueden perseguir la empresa ni aumentar los intereses. La fase dura 6 meses y se puede renovar 2 veces, durante un máximo de 18 meses.

El objetivo del plan de recuperación es evaluar la situación pasada de la empresa con respecto a sus deudas y las razones para entrar en cesación de pagos a los acreedores, su situación actual y capacidad de recuperarse, planear el futuro de la empresa para que no se vuelva insolvente de nuevo, y eventualmente, rehacer toda una nueva tesorería para la empresa

Fin del proceso

El proceso termina cuando la empresa ha terminado de realizar los pagos de todas sus deudas al final del periodo de 10 años. Si los ingresos por la actividad lo permiten, la deuda se puede saldar antes.

Por otro lado, si la empresa no puede enfrentarse a los pagos, el proceso de recuperación se finalizará y se abrirá un proceso de liquidación judicial para poner fin a su actividad.


Liquidación simplificada de una empresa insolvente

Explicaciones sobre el proceso de liquidación de un negocio. Hay dos posibilidades para las empresas insolventes, segun su situación.

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El proceso simplificado de liquidación para una empresa insolvente concierne empresas individuales sin bienes inmuebles.

Existen dos tipos de liquidación judicial simplificada (proceso conocido como “liquidation judiciaire simplifiée en Francia). Las empresas concernidas pertenecen a una u otra categoría según sus ingresos medios y el número de empleados. Estas dos categorías de liquidación judicial simplificada se conocen como ‘obligatoria’ y ‘facultativa’.

La liquidación judicial simplificada obligatoria

Cuando el juez designado para el proceso de liquidación elige este estatus para una empresa en cese de pagos a sus acreedores, dicha empresa no puede presentar un recurso contra la decisión.

Este tipo de liquidación está pensado para facilitar y agilizar el proceso para las empresas más pequeñas. No obstante, no es aplicable a cualquier empresa individual carente de bienes inmuebles. Además de ello, deben poseer estas dos cualidades:

  • Tener unos ingresos anuales medios iguales o inferiores a 300 000 €. La media se obtiene a partir de los tres últimos ejercicios sociales antes de pronunciar la liquidación.
  • No haber empleado a más de una persona en los últimos seis meses.

Si una empresa individual que ha perdido su solvencia cumple con estos requisitos, el juez al cargo decretará automáticamente la liquidación obligatoria de la empresa.

En este caso, el proceso no puede durar más de seis meses desde su apertura hasta el cierre del mismo. Excepcionalmente, y al igual que en una liquidación facultativa, puede prolongarse durante un máximo de tres meses adicionales, siempre y cuando el incremento esté motivado por alguna razón de peso.

La liquidación judicial simplificada facultativa

Al contrario que en el proceso de liquidación obligatoria que veíamos antes, en este caso es la empresa individual la que solicita el proceso de liquidación judicial simplificada tras haber sido declarada insolvente. Una vez más, si se acepta la petición, la decisión no admite recursos posteriormente.

Existe una serie de criterios que la empresa debe cumplir para poder solicitar una liquidación facultativa:

  • Sus ingresos anuales son de entre 300 000 € y 750 000 €. Estas cifras se obtienen a partir de la media de ingresos en los tres últimos ejercicios sociales anteriores a la apertura de la liquidación.
  • En los últimos seis meses, la empresa ha tenido cinco o menos empleados.

Respecto a este proceso, su duración máxima no puede exceder un año, con un periodo adicional de tres meses si se presentan razones sólidas para prolongarlo.

Características de la liquidación judicial simplificada

Una empresa involucrada en un proceso de liquidación judicial simplificada, ya sea obligatoria o facultativa, deberá generalmente seguir unos pasos, comunes a ambas categorías, ya que dependen más del pasivo y las pertenencias de la empresa que de su clasificación en una u otra.

En primer lugar, las deudas de la empresa son examinadas por el juez designado. A diferencia del proceso clásico de liquidación judicial, no se realiza un examen exhaustivo de su totalidad. Solo se tienen en cuenta las deudas relativas a los salarios de los empleados y las que pueden regularse con los activos disponibles de la empresa de acuerdo con el rango de privilegio de los acreedores.

Dependiendo de los activos que posee la compañía, el juez nombrará un liquidador. Sin embargo, de ser necesario, para estimar el valor de dichos activos, también se pueden designar un notario, un subastador, un agente judicial o un corredor jurado. Dicho segundo técnico, que rara vez es llamado, independientemente de su participación en la redacción del inventario o no, también recibirá una compensación económica.

En segundo lugar, se venden los activos enumerados en el inventario. Durante los primeros cuatro meses, las ventas se realizan por medio de un acuerdo ("gré à gré" en francés) entre el vendedor y los compradores. Después de dicho período de cuatro meses, si queda algún activo, comienza una subasta pública.

En caso de que se realice la subasta, el juez no puede decidir qué activos se incluyen en una liquidación simplificada obligatoria. Para el modo facultativo, el juez normalmente proporcionará una lista de los activos que se pueden vender durante la misma.

Por último, el liquidador elabora ​​una estimación del estado de las deudas que se habían verificado en la primera fase. El liquidador está a cargo del depósito del estado de las deudas verificadas, junto con un plan de repartición para cada uno de los acreedores verificados, en el registro del Tribunal de Comercio que, a su vez, publicará el plan en el BODACC.

Sin embargo, en caso de imposibilidad de regulación del conjunto de deudas, las sumas se pagan a los acreedores privilegiados en prioridad. Para ello, es suficiente hacer un depósito en el registro, que dará un aviso por carta certificada firmada por el liquidador a los acreedores. En este caso, no se anunciará en el BODACC.

Fin del proceso

Los acreedores tienen un mes después de la publicación del plan de distribución en el BODACC o la recepción de la carta certificada, dependiendo de su caso, para presentar sus demandas al juez si no están de acuerdo con las decisiones del liquidador.

Posteriormente, el juez resolverá las demandas y las aceptará o rechazará en un plazo de 10 días, tras lo cual el plan de distribución se convertirá en definitivo y no se permitirán más peticiones. Es en este punto que el liquidador procede al pago de las deudas, lo que pone fin al proceso.

Si se excede la duración máxima para cada categoría de liquidación legal simplificada, el proceso se convierte automáticamente en una liquidación judicial clásica y los pasos y consecuencias son los mismos que en dicho proceso.


¿Cómo liquidar una empresa insolvente?

Hay diferentes etapas que hacen el proceso judicial de liquidación. Vamos a ver quien puede solicitarlo, quien esta involucrado, y las consecuencias.

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Una empresa que no puede continuar el pago a sus acreedores se verá sometida a un proceso judicial de liquidación.

Dicho proceso se conoce en Francia como “liquidation judiciaire” y tiene lugar cuando la empresa entra en un estado de “cessation des paiements” (cese de pagos).

El procedimiento puede afectar a cualquier tipo de empresa o trabajador independiente, al igual que la liquidación de una empresa solvente. No obstante, existe un procedimiento simplificado de una duración máxima de un año para empresas individuales sin bienes inmuebles y con una facturación inferior a 300 000 €, si bien en ciertos casos se puede aplicar también a empresas que facturen entre 300 000 € y 750 000 €.

¿Quién puede solicitarlo?

El proceso lo pueden solicitar la misma compañía, un acreedor que haya notado una falta de fondos o, como en la mayoría de casos, un juez designado para el caso.

Si se comienza a petición de la empresa, ésta debe solicitarlo dentro de un plazo de 45 días después de haber entrado en un estado de insolvencia. Una vez que el director de la empresa haya proporcionado todos los libros de contabilidad para demostrar que la compañía no puede cumplir con los pagos, un juez decidirá si el proceso de “liquidation judiciaire” se puede llevar a cabo o no.

Del mismo modo, un acreedor que se encuentre en una situación en la que haya dejado de recibir sus pagos puede solicitar la liquidación de la empresa ya que probablemente se trate de un caso de insolvencia.

Un juez también puede declarar el proceso de liquidación si el estado de insolvencia es remarcable o si detecta que la compañía ha dejado de ejercer su actividad profesional (en cuyo caso, se considera como abandono de la actividad y puede tener consecuencias legales). También puede declarar la liquidación en caso de que el director no haya decidido continuar o cesar su actividad tras el final de un proceso de “mise en sommeil”.

Exceptuando casos especiales, una vez el proceso de liquidación de una empresa insolvente haya comenzado, el ejercicio de cualquier actividad económica no está permitido. De cualquier modo, en dichos casos la duración máxima autorizada es de 3 meses con opción a renovación una vez.

¿Quiénes están involucrados?

Existen tres principales actores en el proceso de liquidación, a saber un juez designado, un liquidador y, de haberlos, una persona que se encargue de que se respeten los derechos de los empleados (recibir los sueldos y las primas que les correspondan, etc.).

El papel del juez es supervisar todo el proceso de liquidación, desde su apertura hasta la resolución final, asegurándose de que todas las partes actúen de acuerdo a la ley, así como de designar al liquidador.

El liquidador asume la dirección de la empresa durante la totalidad del proceso. Su papel, al igual que en el caso de liquidación de una empresa solvente, es el más importante ya que:

  • Esta al cargo de recoger todas las deudas que cualquier tercero haya contraído con la empresa antes de la apertura del proceso.
  • Debe calcular las deudas que la empresa tenga con sus acreedores, empleados y los gastos derivados del proceso judicial de liquidación, ya que la compañía ha de responder por todos ellos.
  • Para llevar a cabo el pago de las deudas, debe calcular el pasivo y encargarse de la venta de los activos de la empresa (inmuebles, material, etc.) con el fin de obtener todos los fondos disponibles. Sin embargo, si ello no es suficiente, está habilitado a reclamar el patrimonio personal del director de la empresa. Se trata, en efecto, de la última opción, en cuyo caso se otorga un tiempo al director para abandonar su residencia principal en caso de ser el dueño, puesto que se utilizará como medio de pago de la deuda.

En cualquier caso, es obligación del director de la empresa proporcionar toda la información necesaria sobre la contabilidad así como de las posesiones de la compañía al liquidador para que pueda llevar a cabo el proceso. No hacerlo correctamente o negarse a ello puede derivar en un caso de fraude.

Si la compañía tiene algún empleado, una persona que se asegure de que el seguro de empleo (obligatorio para todas las empresas) se debe designar para hacerse cargo de la correcta recepción por parte de todos los empleados de sus correspondientes salarios y prestaciones antes del cese de sus contratos. Esto debe efectuarse 15 días tras la ruptura o, en caso de que el juez permita un plazo para continuar con la actividad, 15 días tras la fecha límite. Los pagos a los asalariados están asegurados por el “assurance de garantie des salaires” o AGS.

Consecuencias

La empresa que se encuentre en un proceso de liquidación no puede ser perseguida de manera individual. Dicho de otra forma, cualquier vía legal para reclamar una deuda estará bloqueada porque ya hay un proceso legal abierto y es tarea del liquidador asegurarse del pago de las deudas.

Tras el comienzo del proceso, la compañía deja de percibir cualquier interés por su actividad. De ser percibido algún interés, se invertirá directamente en el pago de la deuda.

En el caso de aquellas personas a las que la compañía debe dinero, deben reclamar la deuda en un plazo máximo de dos meses tras la publicación en el BODACC de la apertura del proceso de liquidación o, en caso de tener su domicilio legal fuera de Francia, de cuatro meses como máximo.

Fin del proceso

El proceso de liquidación puede terminar de tres formas:

  • La compañía tiene suficiente dinero para pagar todas las deudas.
  • No es posible solicitar más pasivos de la compañía.
  • En caso de insuficiencia de activos. Esta es la razón más común para terminar con una "liquidation judiciaire", y tiene lugar cuando la empresa no tiene suficiente dinero para pagar sus deudas. Las consecuencias de tener activos insuficientes son dos:
  1. Por un lado, los acreedores no pueden exigir compromisos individuales adicionales a la empresa a menos que esté involucrada en un caso de fraude.
  2. Por otro lado, si se hubiera declarado un patrimonio personal o una suma de dinero personal como fianza de la empresa, o si se hubiera nombrado a otra persona como garante, sus pertenencias personales se pueden emplear legalmente para pagar la deuda.

Además, es importante saber que la empresa se puede vender o traspasar a otro empresario que quiera retomar su actividad, o en un intento de mantener los empleos.

Si existe la posibilidad de reactivar la actividad o lograr la solvencia antes de liquidar la empresa, se puede exigir un proceso de conciliación. Estos son "redressement" o "sauvegarde d'emploi", según el objetivo. Sin embargo, es competencia del juez decidir su viabilidad y, por lo tanto, permitir que la empresa se adhiera a cualquiera de ellos.


Como cerrar un establecimiento secundario

El procedimiento de cerrar un establecimiento secundario es bastante simple. Tendra que realizar algunas formalidades.

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El cierre de un establecimiento secundario o complementario es un proceso relativamente simple en comparación a la radiación de una compañía.

Lo más importante en este caso es encontrar a alguien que retome el establecimiento del negocio con el objetivo de proteger la política laboral del país.

Por este motivo, si su empresa posee un establecimiento secundario o complementario que le gustaría cerrar, ha de realizar una serie de formalidades.

¿Qué documentos necesita?

Lo primero que necesitará es un formulario M2 o P2 dependiendo de si se trata de una empresa individual o no. Estos formularios se emplean para registrar cualquier modificación en el negocio.

Como en caso de cerrar su sede social, también para el cierre de su establecimiento secundario deberá publicar un anuncio legal en un jornal habilitado declarando el cierre de su establecimiento. La atestación de dicha publicación se solicitará a la hora de hacer el cierre efectivo.

Por último, necesitará un certificado que demuestre la venta del local en caso de ser el dueño del mismo o el fin del contrato de arriendo de las instalaciones.

¿A quién debe informar?

 Una vez tomada la decisión de cerrar su establecimiento secundario, especialmente si se trata de un gran empresa que emplee al menos 1 000 personas, o 150 en el establecimiento secundario, deberá organizar una asamblea general con el comité económico y social de su zona administrativa (conocido en Francia como CSE) para enunciar las razones para proceder al cierre de su establecimiento. Las actas de la asamblea se envían posteriormente a la “Direccte”, que es la dirección regional de empresas. El ayuntamiento también debe estar al corriente del futuro cierre.

Además, si se trata de una gran empresa, deberá buscar a alguien para retomar el negocio en la ubicación. Tras recibir varias propuestas por parte de compradores potenciales, y tanto si decide aceptarlas como rechazarlas, deberá enumerar las razones de su decisión ante el CSE.

Omitir el paso de buscar un nuevo comprador puede resultar en una serie de problemas tales como tener que devolver ayudas a la empresa recibidas anteriormente, no estar autorizado a un PSE (programa de protección laboral), etc.

¿Cuál es el coste?

El coste depende de la cantidad de establecimientos secundarios que dependan de una misma zona administrativa posea, así como del número de socios de la empresa.

Para una empresa individual que posea tan solo el establecimiento a cerrar en la zona, el coste es de 33.93 € o 50.95 € si posee varios locales.

En caso de ser una empresa con más de un asociado y un único establecimiento, el coste es de 46.48 € o 65.04 € para los dueños de varios locales.

A estos cargos deberá añadir los de la publicación del anuncio legal.


Cómo disolver y liquidar una empresa solvente

Cerrar una empresa solvable se puede hacer con el proceso de disolición-liquidación. Varias modalidades entran encuenta a la hora de acabar con el negocio.

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El proceso mediante el cual una empresa francesa finaliza su existencia se conoce como “disolución-liquidación”, ya que se compone de dos fases.

Ambos términos no deben confundirse a efectos legales ya que el último es la consecuencia del primero. Por tanto, el proceso de disolución es el primer paso y significa el fin de la actividad económica, pero no de la persona moral, si bien anuncia su futura desaparición. No obstante, el proceso de liquidación tiene lugar cuando la empresa procede a, tras finalizar su actividad, vender sus activos, pagar sus deudas y redistribuir el capital restante, de haberlo, entre los miembros o en caso de ausencia, responder a la deuda de acuerdo a su responsabilidad en la empresa. Una vez la liquidación se ha finalizado, la compañía deja, en efecto, de existir.

El proceso de liquidación es distinto de:

  • Un cese temporal en la actividad (conocido en Francia como “mise en sommeil”).
  • El cierre de un establecimiento secundario.

¿QUIÉN PUEDE DECIDIR EL CIERRE DE LA EMPRESA?

La decisión se puede tomar por diversas circunstancias, tales como una bajada en la actividad económica, un malentendido entre los miembros, o porque los accionistas no desean continuar con la actividad.

La petición para disolver y, ulteriormente, liquidar la empresa la pueden proponer todos los miembros de manera unánime, uno de ellos en caso de conflicto, siempre y cuando el mismo no sea la causa y origen del conflicto, en cuyo caso puede enfrentarse a una demanda por daños y perjuicios, o un juez en caso de que la empresa no pueda hacer frente a sus deudas y una recuperación de la actividad económica no parezca una posibilidad.

En caso de unanimidad entre todos los miembros y que la empresa sea solvente, el proceso se conoce como “liquidation amiable”. Sin embargo, si es solicitado por uno de los miembros o un juez en caso de falta de fondos, el proceso se llama “liquidation judiciaire” ya que la ley entra en juego y, por tanto, las fases difieren de la “liquidation amiable

LA “LIQUIDATION AMIABLE”

Como mencionado anteriormente, el proceso comienza con la decisión unánime de los miembros de finalizar la empresa. En otras palabras, la proclamación de su disolución. Tras haber mantenido una asamblea general para declarar dicha decisión, y haber sido aprobada por la mayoría de miembros requerida para modificar los estatutos de la empresa, es la hora de nombrar al liquidador. Una de las ventajas de este proceso es que el liquidador puede ser el mismo director, un miembro o un tercero, pero es la compañía quien decide.

Una vez el proceso haya comenzado, existe un mínimo de tres años para finalizarlo.

Los pasos para declarar una liquidación son los siguientes:

Las actas de la asamblea general se deben registrar en el servicio de impuestos a la empresa correspondiente (“Service des Impôts des Entreprises” en francés o “SIE”), dependiendo de la ubicación de la sede. El precio de dicho registro varía en función del capital de la empresa:

  • 375 € para aquellas cuyo capital es inferior a 225 000 €
  • 500 € para aquellas cuyo capital es superior a 225 000 €

Tras haber realizado el registro, un anuncio legal debe introducirse en un jornal que ofrezca el servicio. Para ahorrar costes en la publicación, se puede anunciar al mismo tiempo la intención de disolución y el comienzo del proceso de liquidación.

El siguiente paso es registrar en el tribunal de Comercio los documentos necesarios para informar acerca de la disolución:

  • Una copia de las actas de la asamblea registradas en el servicio de impuestos.
  • Un certificado de la publicación del anuncio legal.
  • Un certificado policial del liquidador.
  • Una copia del carné de identidad del liquidador.
  • Un formulario M2 debidamente completado.

El coste de un registro de disolución se eleva a 205,50 €.

Tras declarar la disolución, el liquidador designado procede a cerrar la situación contable mediante:

  • Un inventario del patrimonio ( bienes inmuebles, stocks…).
  • Revisión de los pagarés (facturas de clientes a pagar).
  • Pago de las deudas.
  • Venta de activos, como por ejemplo, los inmuebles mencionados en el inventario.

Una vez se hayan saldado las deudas y la compañía haya vendido sus activos, el liquidador debe determinar el saldo de la empresa. En caso de superávit o saldo positivo, la cantidad está sometida a un impuesto del 2,5 %, correspondiente a la tasa de su registro. En caso del mencionado superávit, el capital de la empresa se divide entre los accionistas dependiendo de su participación en la empresa. En caso de déficit, no obstante, deberán responder a la deuda con su propio capital de acuerdo a su responsabilidad.

Es deber del liquidador informar regularmente a los miembros del estado del proceso y de convocarlos en asamblea general extraordinaria seis meses después de su designación. Una vez llevadas a cabo todas las operaciones previstas, el liquidador, mediante asamblea general, debe presentar las cuentas a los miembros y, en caso de acuerdo, es su deber declarar el fin de la liquidación.

No obstante, en caso de no llegar a un acuerdo, el liquidador debe registrar las cuentas de la empresa en el tribunal de Comercio que, a su vez, las hará públicas, habilitando así a terceros a reclamar, y solo tras ello, proceder al fin de la liquidación. Esta acción conlleva también el retiro del liquidador.

Tras concluir la liquidación, se debe publicar en un jornal un nuevo anuncio legal para informar del fin del proceso y, del mismo modo, el tribunal de Comercio hará una mención en el BODACC.

FIN DEL PROCESO

El cese definitivo de la empresa se conoce como radiación de la sede. Esto significa que la compañía se ha eliminado efectivamente del registro y deja de existir, tanto a nivel de actividad profesional como persona moral. Para ello, se debe registrar un dosier de radiación en el tribunal de Comercio, que debe contener:

  • Un acta que declare el fin de las operaciones de liquidación atestada por el liquidador
  • Una copia de las cuentas finales, también certificadas por el liquidador
  • Un formulario ‘M4’ rellenado y firmado por el liquidador.
  • Un certificado de la publicación del anuncio legal.

Una vez realizada la radiación, el proceso concluye y la empresa cierra definitivamente.


El estatus "mise en sommeil"

Suspender la actividad econímica de la empresa es posible, pero hay varias modalidades que tener encuenta a la hora de poner el proceso en marcha.

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Si desea suspender temporalmente la actividad económica de su empresa francesa, existe un procedimiento conocido como "mise en sommeil".

Esta acción consiste en detener su actividad con vistas a reanudarla en un momento más oportuno. El proceso puede durar hasta un máximo de dos años.

Por tanto, En primer lugar, el proceso solo es aplicable a la sede. Para un establecimiento secundario, la única opción posible es su cierre.

En segundo lugar, el proceso se llama "mise en sommeil" si su empresa está integrada por más de un miembro (SL, SA…) o "cessation d'activités" para una empresa individual. Aunque esencialmente lo mismo, hay algunas pequeñas diferencias administrativas.

¿POR QUÉ HACER UNA PAUSA EN SU ACTIVIDAD PROFESIONAL?

Puede haber varias razones por las cuales una empresa decide cesar su actividad, como involucrarse en un proyecto diferente, problemas personales o familiares, una disminución en la popularidad del negocio... Cualquiera que sea la situación de la empresa, esta decisión se toma generalmente cuando el director no desea dar por terminada la actividad de la empresa permanentemente para así poder determinar el futuro de la misma.

Sin embargo, es importante considerar dos puntos:

• No se puede establecer un "mise en sommeil" en caso de falta de liquidez o quiebra. En ese caso, la empresa debe ser objeto de una operación de disolución-liquidación. Si el proceso se usa para tratar de ocultar la falta de fondos, el director deberá responder por ello personalmente.

• El estatus no puede durar más de dos años (1 año para una empresa individual, renovable una vez). En caso de excederse, el tribunal de Comercio le informará mediante correo certificado y procederá a la disolución de su empresa.

CÓMO SOLICITAR EL "MISE EN SOMMEIL"

Pese a que el director de la empresa puede por sí mismo decidir el cese temporal de la actividad económica (salvo que se haya expresado en los estatutos de la empresa que no es posible), es recomendable mantener una asamblea general extraordinaria para acordarlo.

El siguiente paso es declararlo en el "Centre de formalités des entreprises" (CFE), para que se registre la modificación en el tribunal de Comercio. Dicha formalidad puede realizarse también directamente en el tribunal.

Bajo un punto de vista administrativo, es necesario presentar un formulario 'M2', utilizado para cualquier modificación de la empresa, para declarar este cese. Dicho formulario debe estar firmado e idealmente registrado por el director de la empresa o, por defecto, por un tercero habilitado. Una vez que el CFE lo haya recibido, publicará automáticamente la actualización en el boletín francés para anuncios comerciales y civiles (conocido como BODACC). El coste de este procedimiento es de 190,24 € si la empresa tiene más de un miembro o 104,34 € en caso de ser una empresa individual.

Si bien no es necesario desde el punto de vista legal publicar un anuncio en un diario de anuncios legales, puede ser útil informar a sus posibles clientes sobre su nuevo estado. Sin embargo, implica un coste adicional.

¿CUALES SON SUS OBLIGACIONES?

Si bien las obligaciones de una empresa con el estado "mise en sommeil" son menores que las de una totalmente operativa, existen algunos procedimientos que aún deberá realizar:

  • Durante el primer año de "mise en sommeil", debe pagar las tasas del CFE. Tras el transcurso del mismo, está exento de hacerlo.
  • Debe pagar el IVA correspondiente a la empresa.
  • En caso de ser una empresa individual, deberá renovar el "mise en sommeil" después del primer año si desea prolongarlo.
  • Al declarar sus impuestos, debe agregar la mención "néant" (no-ser) de su empresa para indicar que no se lleva a cabo ninguna actividad profesional.
  • Las cuentas de su empresa deben declararse y aprobarse cada año comercial sin excepción.
  • El nuevo estado de su empresa debe reflejarse en su k-bis en forma de "no operativo desde FECHA", seguido del número k-bis de su empresa.

El estado “mise en sommeil” se debe concluir pasado un periodo de dos años, tras el cual será necesario retomar la actividad profesional o liquidar la empresa.


¿Quién puede redactar los estatutos de mi sociedad?

A la hora de crear una empresa necesitara los estatutos, tendra que elegir entre varias opciones la mas apropriada para su negocio.

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Los estatutos son un elemento esencial a la hora de constituir una empresa.

Se utilizan para definir, entre otras cosas, su razón social (el nombre de la empresa), su propósito (su razón de ser), la dirección de su sede social, la cantidad de capital invertido en ella, de haberlo, y mencionar las personas físicas o morales que constituirán la empresa.

Los diferentes artículos se utilizan para definir las reglas de funcionamiento entre las partes interesadas (socios, accionistas...) y dependen, ante todo, del tipo de empresa constituida (SL, sociedad limitada inmobiliaria, SA…).

¿QUIÉN TIENE DERECHO A REDACTAR LOS ESTATUTOS?

Hay tres soluciones para que el creador de una empresa redacte los estatutos pertinentes.

La primera es la redacción de los estatutos por parte del propio gerente. Un gerente tiene derecho a escribir los estatutos de su propia compañía. En cuyo caso, tiene los conocimientos legales necesarios o, de otra forma, se basa en modelos de estatutos que puede encontrar en línea. Dependiendo de la complejidad de la compañía, particularmente del número de socios accionistas, es aconsejable usar los servicios de un profesional.

PERO ¿CUÁL?

Un abogado: un abogado puede redactar los estatutos de una empresa. Para las compañías que requieren operaciones especiales (compra-venta de acciones), el abogado es particularmente relevante. Además, puede contribuir con su experiencia para redactar actas complementarias a los estatutos. Por ejemplo, un pacto de asociados, que rige las relaciones entre las distintas partes interesadas en el accionariado. Sin que este documento se publique y, por tanto, sea de dominio público, a diferencia de los estatutos.

Finalmente, puede hacer uso de los servicios de un experto contable. Para los estatutos relativamente simples, el contable puede no solo redactar los estatutos de los tipos de sociedad más comunes (SL, SL unipersonal, SA, SA unipersonal...), sino que también puede combinar este servicio con una misión de acompañamiento. Es una solución que representa una buena relación calidad-precio.


3 formas de conseguir un domicilio social en Francia

Hay varias opciones para obtener una dirección social en Francia : en casa, alquilar o comprar el local de su oficina o domiciliarse en un centro de negocios. Tendra que elegir la opción mas adecuada a su empresa.

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¿Tiene una idea y quiere  establecer un  negocio en Francia? Si es el caso, es probable que se haya planteado cuáles son los pasos a seguir.

Ante todo, es necesario saber que, independientemente de su decisión, una de las primeras cosas a considerar es la dirección de la empresa, pues es obligatorio tener una para poder inscribirla en el registro del Tribunal de Comercio. En Francia, hay tres posibilidades para determinar la sede social o el establecimiento secundario de su negocio.

DOMICILIACIÓN EN CASA

Esta modalidad le permite emplear su dirección personal a modo de domicilio social, siempre y cuando esta esté ubicada en Francia. Es un método bastante fácil y rápido si su actividad se desarrolla en calidad de autónomo o si su negocio se trata de una empresa unipersonal. Sin embargo, su actividad puede verse sometida a restricciones estipuladas en su contrato de alquiler si no es el propietario, en cuyo caso necesitará una autorización para poder ejercer su actividad dentro del marco de la legalidad.

Además, puede ser que existan restriciones en lo concerniente al número de años que puede utilizar su dirección personal con fines profesionales si su compañía consta de más de un miembro. En ese caso, hay que saber que solo es posible designar como domicilio social la dirección del dirigente. También es necesario tener en cuenta que en caso de translado a una dirección distinta, es obligatorio notificar e inscribir la nueva otra vez en el registro del Tribunal de Comercio, pagando la tasa correspondiente por modificación del domicilio social.

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ALQUILAR O COMPRAR EL LOCAL DE SU OFICINA

Si opta por un establecimiento de la forma más tradicional, puede ser que haya pensado en alquilar o comprar las instalaciones de su negocio en Francia. Al hacer esto, su negocio estaría provisto de una oficina dedicada exclusivamente a su actividad y reservada únicamente al uso de su compañía. Así pues, su vida privada y profesional pasarían a encontrarse perfectamente diferenciadas, aunque esta opción no acaba de ser del todo recomendable si acaba de comenzar con su empresa y disfrutar de un espacio físico no es vital para realizar su actividad profesional. Esto se debe al hecho de que invertir en un establecimiento físico puede suponer una cantidad significativa de su presupuesto mensual, con precios que pueden llegar a alcanzar los 10.000 € / m2/ año en algunas zonas de París, si consideramos tan solo el coste de la superficie.

Adicionalmente, debe tener siempre presente que el tamaño de su empresa será distinto con el paso de los años y, por tanto, el espacio requerido variará, lo cual quiere decir que es probable que necesite un traslado. Todo esto es particularmente problemático ya que los contratos de arrendamiento en Francia estipulan una duración mínima de permanencia. Por ello, tendrá que prestar una atención especial a las fechas para los procesos administrativos o puede acabar pagando tres años más de alquiler aunque no use el local.

Si lo que desea es comprar su local, piense en el modo de financiación. Al adquirir sus instalaciones, es posible que su empresa no disfrute de las mismas posibilidades de invertir en otros proyectos u oportunidades al dedicar gran parte de su presupuesto a la compra, ralentizando así su progreso. Además, esto significa que, al igual que en caso de alquiler, si su empresa crece y necesita más espacio, su local no será del todo útil.

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DOMICILIACIÓN EN UN CENTRO DE NEGOCIOS

Si decide realizar el registro de su empresa utilizando los servicios de un centro de negocios, tendrá casi la misma facilidad para hacerlo que si hubiera empleado su propia dirección sin ni siquiera residir en Francia. Lo único que tendrá que hacer es ponerse en contacto con el centro y será este quien se encargue de los procesos administrativos para crear y registrar su compañía en un plazo reducido. Al contratar un servicio de domiciliación, por lo general obtendrá una dirección oficial para su compañía en una zona prestigiosa, en la cual podrá recibir toda su correspondencia y en la que se le ofrecerán unas instalaciones, si así lo desea, en un local que no sea su domicilio personal. Los centros de negocios  no sólo se encargan de agilizar y simplificar el proceso, sino que además ponen a su disposición servicios de alquiler puntual de salas y de secretaría en sus instalaciones bajo demanda por su parte. Esto resulta particularmente útil si quiere recibir a sus clientes en un espacio adaptado o reunirse con los miembros de su empresa.

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CONCLUSIÓN

Si desea establecer una empresa en Francia para poner en marcha su negocio en el país galo y necesita una dirección para determinar la ubicación del domicilio social de su sede o establecimiento secundario, pudiendo evitar una fuerte inversión o tener que emplear una dirección que interfiera con su vida privada, hacer uso los servicios de domiciliación de un centro de negocios se presenta como una opción muy interesante a tener en cuenta.